La playa moza

Tiene la playa moza gestos de niña,
quiere gozar la sombra de los castaños,
quiere correr descalza por la campiña,
quiere subir al monte con los rebaños.

Siente la playa moza radiante y bella,
aturdida en el medio del oleaje,
no alcanzar en el monte nube y estrella,
ni la flauta del mirlo sobre el ramaje.

Pide al campo vecino los aderezos,
quiere dar por manzanas sus perlas finas,
confundir sus espumas con los cerezos
que florecen al borde de las colinas.

Trocar algas por brezos
y los corales
por las rosas más frescas
de los rosales.

Quiere el fuerte perfume de la madera
pero no la madera de los navíos
que huele a pez y a lona, llanto y salmuera
quiere aquella que crece junto a los ríos.

La que podan temprano los labradores,
la que brinda a la tierra fruto y simiente
la que tiene en las ramas tordos y flores
y da sombra al camino junto a la fuente.