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La capilla de la Atalaya está situada en una zona privilegiada desde la que se pueden observar distintos puntos de la costa luarquesa y todo lo que la vista alcance.

Para acceder a ella se puede ir callejeando y dejándose llevar por el espíritu marinero del Barrio de El Cambaral, o subir en coche y dejarlo en una pequeña zona habilitada para los vehículos.

El camino que dirige hacia la capilla es empedrado y silencioso, solo acompañan al viandante unos olivos y unas cruces de hormigón, simulando el Via Crucis.

Según D. Jesús Evaristo Casariego, la capilla primitiva pudo haber sido construida por primera vez en el siglo XIII, aunque lo cierto es que sufrió diferentes remodelaciones a lo largo de los siglos posteriores. Hubo que esperar al siglo XVIII para que la capilla sufriera un gran cambio promovido por el Rafael Tomás Menéndez de Luarca.

De la construcción destaca su torre y el acceso a través de dos puertas que suelen estar siempre abiertas en dos de las cuatro caras del edificio. Cubierta de blanco, lo que más interesa está en su interior ya que cobija la imagen de “el Nazareno” y la de “la Virgen de la Blanca” (a quién está dedicada la capilla).

Además, la imagen de vestir del Nazareno (obra barroca fechada en torno a finales del XVII – principios del XVIII) está insertada en una hornacina amparada por unas imponentes columnas salomónicas dentro del Retablo de Jesús Nazareno (s.XVII), de estilo también Barroco. En el ático del citado retablo, se dispone la talla gótica (s.XV) de Santa Ana, la Virgen y el Niño, conocida como “la Virgen de la Blanca”.

Como en todo santuario y tradición, hay en torno a la imagen de la virgen una leyenda: se cuenta que fue hallada en una cueva labrada por el mar. Hoy es conocida como “Cueva de la Blanca”. Es un túnel cavado en la roca que atraviesa la punta del “Focicón” (pasando literalmente por debajo de la Capilla y el faro) y que termina en la playa de las “Arreas” al otro extremo. Como en toda historia de tradición, hay una parte mítica y otra real. Unos apuntan a que lo más probable es que la imagen fuese una de las que se arrojaron al mar en Inglaterra cuando ese pueblo se separó del catolicismo. Por tanto, la estatua de la virgen vino flotando por mar hasta quedar varada en la cueva donde se la encontró. Pero hay otras voces que sostienen que esta imagen debió ser algún resto de una antigua embarcación naufragada que la llevaría a bordo para culto de la tripulación.

La imagen del Buen Jesús Nazareno es venerada por turistas y locales todos los días del año, pero el día que más fervor despierta es la noche del Jueves Santo. Es una noche mágica y silenciosa en la que se congregan miles de seguidores para acompañar al Nazareno desde la Iglesia de Santa Eulalia (es bajado nueve días antes) hasta su hogar nuevamente: la Capilla de la Atalaya, a la espera de que pasen los días y los meses y ser sacado otra vez a hombros por los miembros de la Hermandad del Buen Jesús Nazareno de Luarca.

Dirección y contacto

Dirección:

Faro de Luarca, 33700, Luarca

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